La expresión "esquizofrenia de los flujos migratorios" parece aludir a la manera errática, contradictoria o dual con la que se abordan las migraciones en muchos contextos. En otras palabras, por un lado, los países pueden impulsar políticas restrictivas, poner trabas legales, construir muros o aumentar la seguridad fronteriza; mientras que, al mismo tiempo, dependen de la mano de obra migrante en diversos sectores económicos y promueven retóricamente la diversidad y la inclusión.
Esta "esquizofrenia" refleja una tensión entre la percepción de los migrantes como una amenaza y su rol indispensable en las economías y sociedades modernas. Se pueden observar posturas que demonizan a los migrantes en discursos políticos, pero, a la vez, en la práctica muchos sistemas económicos se verían debilitados sin su participación. Además, algunas políticas migratorias oscilan entre apertura y cierre según el contexto político, económico o social, como en épocas de elecciones o crisis económicas, lo que aumenta esa sensación de incoherencia.
Desde esta perspectiva, el uso del término "esquizofrenia" sugiere la necesidad de un enfoque migratorio más coherente, comprensivo y humano, uno que reconozca tanto los derechos de los migrantes como su papel en las sociedades receptoras, evitando las posturas inconsistentes que contribuyen a un sistema injusto e ineficiente.
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